Apu
La vida se encarga de recordarnos su fragilidad cada tanto: cuando nos enfermamos, cuando alguien cercano se enferma, cuando alguien cercano muere... a los afortunados el recordatorio no nos llega muy seguido, simplemente damos la vida por sentado, la nuestra y la de los nuestros y somos parte de ese grupo que cree que todo le pasa a los otros hata que algún día por fin llega ese "correo" que aparentemente siempre se iba a la bandeja de 'no deseados'.
Ese correo llegó hace semanas pero no había podido abrirlo, hoy no hubo alternativa. Decía a grandes rasgos que la infección de mi perro Apu no era una enfermedad aislada sino la manifestación de un cancer que había deteriorado sus pulmones y su corazón. No juzgo a quien no siente una empatía particular por los perros, yo mismo era indiferente a los animales hasta bien entrado en la adultéz, tampoco entendía cómo alguien podía preferir alimentar a un perro de la calle y no a un niño con hambre, está bien, solo estaba un poquito ciego. Hoy también entiendo a quien quiere mantener a toda costa la vida de su familiar enfermo incluso en detrimento de su bienestar y el de su amado, sin embargo, el desenlance siempre es el mismo para todos y tendremos que lidiar con el peso de nuestras decisiones. Hoy también sé del amor de un perro y de la profunda conexión que somos capaces de generar con quienes, para mi, son de las especies más perfectas sobre el planeta.
En estos momentos yo siempre pienso que algo está mal conmigo, que me pasan demasiadas cosas indeseables en poco tiempo y toda suerte de idioteces depresivas que conozco y, por suerte, dejo ir medianamente rapido en estos días. Es mejor disfrutar de unas cuantas lamidas más, unas cuantas meadas encima más para después decirle solo GRACIAS Apu, gracias porque nadie se imagina los vacíos que has llenado en mi vida y en la de tu mamá humana, gracias porque has sido digno representante de tu especie: rudo, temperamental, lleno de carácter para defender tu espacio y tu manada, amoroso, tierno, celoso, berrinchoso, inteligente y en estos últimos días, paciente, muy paciente para tolerar tanto dolor, tanta fatiga, tantos exámenes, agujas y medicamentos infructuosos. Perdón porque quizá pude ser mejor amo, mejor entrenador y mejor socio de negocios, pero ya está, hoy las cuentas están saldas de este lado y me dejas la cuenta llena de risas porque las rabias ya las condonaste. Te amo perrito chiquito y bembón.
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