Apu
La vida se encarga de recordarnos su fragilidad cada tanto: cuando nos enfermamos, cuando alguien cercano se enferma, cuando alguien cercano muere... a los afortunados el recordatorio no nos llega muy seguido, simplemente damos la vida por sentado, la nuestra y la de los nuestros y somos parte de ese grupo que cree que todo le pasa a los otros hata que algún día por fin llega ese "correo" que aparentemente siempre se iba a la bandeja de 'no deseados'. Ese correo llegó hace semanas pero no había podido abrirlo, hoy no hubo alternativa. Decía a grandes rasgos que la infección de mi perro Apu no era una enfermedad aislada sino la manifestación de un cancer que había deteriorado sus pulmones y su corazón. No juzgo a quien no siente una empatía particular por los perros, yo mismo era indiferente a los animales hasta bien entrado en la adultéz, tampoco entendía cómo alguien podía preferir alimentar a un perro de la calle y no a un niño con hambre, está bien, solo es...