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Mostrando entradas de 2011

Odio todo: soy un intelectual.

¿Después de una larga y no muy profunda reflexión, he concluido que el requisito fundamental para proclamarse intelectual en Latinoamerica es ir en contra de todo lo popular. Si, si ud se jura de mente suprema, debe odiar la religión, ser de Izquierda radical, detestar el futbol, la televisión, los reinados y, sobre todo, no mostrar la más mínima muestra de agrado por el Vallenato o el Reggeton.  Este último me ha llamado particularmente la atención durante los últimos meses, tal parece que manifestar un elaborado sentimiento de repudio hacia el Reggetón es la forma más fácil de sentirse alejado del pueblo, de demostrar una elevada capacidad mental. Lo que Ud ignora pequeño intelectual de biblioteca, es que ese ñero, mal vestido, mal hablado, con un 1% de armónica voz y nula creatividad a la hora de escribir, hace mover hasta el más tullido de los cuerpos después de dos tragos (incluido el suyo), que, a diferencia suya, gastarse el día en facebook, twitter o youtube hace parte d...

Crisis de profesiones

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He pensado que como buen “bloggero” debo escribir, como mínimo, una vez a la semana algo en este espacio, pero  mi vaga reflexión al respecto sumada a un par de hechos que presencié esta semana me han hecho caer en cuenta: yo NO SOY un “bloggero” por tener un blog, ni mucho menos un escritor para obligarme a poner en letras todo lo que pienso. Manejar un carro no te hace piloto, escribir en twitter no te hace escritor, dibujar no te hace diseñador y, bajo ninguna circunstancia, tener un grupo de facebook donde vendes cosas te convierte en un empresario emprendedor. Es entonces cuando pienso que en Colombia y en general en todo Latinoamérica por aquello de la “Malicia Indígena” vivimos en una constante crisis de profesiones. Empecemos porque no sé qué tipo de idiota se encargó de inventarse tal termino para justificar lo envidiosos, tramposos y avaros que podemos llegar a ser los que nacimos de esta parte del continente; no nos engañemos y, sobre todas las cosas, no le ...

Mi cumpleaños

Hace tiempo me cuestiono sobre el sentido de los cumpleaños, incluso he llegado a pensar, como anciano perdido ya en los años y el pesimismo, que no es justo celebrar un escalón menos en el camino que lleva a la intolerancia de la lactosa, el matrimonio rutinario y la vida regular. En un no muy profundo razonamiento, en mis horas de romanticismo absoluto por la vida y de escasa brillantez literaria, he llegado a una conclusión bastante personal, estoy convencido que si hay cosas para celebrar:   la amistad inoxidable, la madurez que se cuenta en canas, las cicatrices en la piel y en el alma. Todo mientras sea compartido con los seres importantes de nuestra existencia, es relevante y digno de celebración. Nunca espero llamadas, mensajes en Facebook ni en el celular, no espero regalos con mis lociones favoritas, la vida ya me dio bastantes regalos y tener a mi familia es más que suficiente. Si me quieren regalar algo regálenme momentos, ojalá sobrios porque no nec...

Todo el mundo es escritor

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Se escribe como terapia, como método de exorcismo de los demonios que, al contrario de las películas, impiden decir lo que en realidad se quiere. El problema es de la  "era de las redes sociales" porque todos quieren hacerlo público, todos actualizan su estado de Facebook mínimo una vez al día con asquerosa ortografía, muchos tienen ya una cuenta en Twitter, hacen 154 trinos al día y se obligan a pensar ya en 140 caracteres, así que si usted tiene una conversación con un "twittero" puede esperar cortas e incoherentes frases cada cierta cantidad de minutos no dejados al azar. Por último estamos los que nos atrevemos a abrir un blog, básicamente para hacer lo mismo que se hace en cualquiera de las anteriores: escribir cuanta babosada se nos ocurra digna de ser leída por el mundo. Aquí no espere más que eso, escribo a veces de lo que amo... siempre de lo que odio, no soy más que otro "incontinente verbal" tratando de perder la vergüenza.