Los Cumpleaños vs Los 31 de Diciembre


Los más decentes nos llaman "Grinch", de ahí para abajo lo que se le ocurra: Amargado, enfermo, desadaptado, egocéntrico aburrido y deprimente y todo lo que se le ocurra decir a quienes nos atrevemos a desafiar esas instituciones morales y comerciales que son la navidad, los años nuevos y, por supuesto, los cumpleaños. 

Sobre los cumpleaños ya escribí alguna vez y hoy, en el número 24 de ellos, no será un día para insistir en ese post de hace 3 años y que aún representa mi sentimiento hacia el onomástico.

Tener que estar feliz a las malas, sonreír cuando llaman o cuando lo saludan a desearle un feliz día, vestirse bonito y sinnúmero de cosas que rodean esos rituales los hace aún más deprimentes de lo que ya son. Y sí, son deprimentes por naturaleza porque aunque nos quieran vender que es una apertura, un nuevo comienzo y oportunidad de vida realmente son el cierre de ciclos, un cierre a las malas, de tajazo y sin posibilidad de procrastinar al respecto y, seamos sinceros, ¿cuándo hemos sido buenos los humanos cerrando ciclos? Todos hemos vuelto con una ex solo para recordar porqué no funcionó la primera vez, esa opción maravillosa NO nos la da la vida y los años muy a menudo.

Los 31 de Diciembre como los Cumpleaños deberían ser días de retiro y silencio absoluto, introspección y reflexión que nos deje medianamente en paz como para asumir que se nos va yendo el tiempo y aún no hemos hecho lo suficiente; deberían ser días en los que nadie lo felicite, ni le desee un feliz día, ni ponga música a todo volumen para ensordecer esa nostalgia inherente a todo final.

Una celebración sí, pero más espiritual; ya sé que es mucho pedirle a la gente, pero a partir de hoy haré mi propia revolución: quiero que mis celebraciones estén más llenas de sentido y más vacías de ruido embrutecedor, quiero que mi alma se sienta tranquila y acompañada para 365 días más de caos y vorágine.

Que me empaquen las llamadas y los mensajes copiados porque, aunque quiera, no sé cómo responderlos sin sentir que estoy fingiendo... con la llamada perdida es suficiente para darme cuenta que se acordaron y que querían saludarme, me parece un negocio justo desde todos los puntos de vista. Por otro lado, me gustaría recibir más abrazos silenciosos que me digan "aquí estoy y aquí estaré en el camino", nada más ¿es mucho pedir o tenemos un trato?.



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